martes, 30 de septiembre de 2008

La franquicia: una opción segura para los emprendedores


04/09/2008 Las Cámaras de Comercio tienen un especial compromiso con los emprendedores, que se traduce en una amplia variedad de servicios, que van, dependiendo de los casos, desde el primer asesoramiento, acerca de la elección de la figura jurídica bajo la cuál han de iniciar su aventura empresarial, hasta el acoger físicamente el desarrollo de su actividad en alguno de los numerosos viveros de empresas que la red de Cámaras tiene a disposición de quienes dan el paso de establecer su propio negocio.
Personalmente he de decir que, de las diversas tareas que desarrollamos en las Cámaras, y concretamente en la de Cámara de Comercio de Vigo, las relacionadas con el apoyo a emprendedores son quizás las más gratificantes, porque permiten a quien las lleva a cabo percibir, al menos más directamente que en otros casos, el fruto de su labor, y mantener una relación directa con sus beneficiarios.
La contrapartida de esta proximidad es la de una cierta cuota de frustración al tener que presenciar, asistir, e incluso participar, en aquellos procesos de emprendimiento que no llegan a tener el éxito esperado. No he utilizado la palabra fracaso de manera consciente, ya que, en mi opinión, un proyecto que no responde como esperábamos y que nos obliga a rectificar, no es en modo alguno un fracaso sino una inestimable ocasión para aprender.
Iniciar una aventura empresarial no es fácil. Los proyectos, cuando salen del papel para cobrar vida propia, son ecuaciones con muchas incógnitas. Una empresa naciente ha de enfrentarse a numerosos factores, externos e internos que, por muy bien ponderado y estudiado que estuviese nuestro plan inicial, resultan ser diferentes en la realidad.
Poner en marcha una actividad supone definir un modelo de negocio, que incluye una amplísima serie de detalles, no siempre directamente relacionados con el núcleo del negocio en sí. Detalles en muchos casos que pueden ser puramente formales, organizativos, etc… y que normalmente tardan años en definirse de manera adecuada.
La realidad empresarial es cada día más compleja. No es necesario repetir, una vez más, que la competencia es dura, incluso feroz, y además la encontraremos en cualquier ámbito de actividad, por exótica y restringida que nos parezca. Los niveles de exigencia, tanto a nivel de conocimiento de la actividad en sí –lo que podríamos llamar conocimientos técnicos- como en lo que se refiere a los aspectos formales, organizativos, de cumplimiento de la normativa legal aplicable, etc… han crecido enormemente en los últimos años.
Podemos repasar algunos ejemplos de lo dicho anteriormente. El más pequeño establecimiento comercial está sometido a numerosas normas legales que deben ser conocidas y respetadas: la legislación laboral, la de consumo, las diferentes normas sobre protección de datos y comercio electrónico, etc…. Para poder operar con éxito en cualquier actividad, es necesario poder conocer y explotar sistemas informáticos que, por muy simples que sean, son difíciles de escoger, implementar y gestionar de manera adecuada y eficiente.
Otros aspectos de la gestión que suponen ventajas competitivas importantes en la lucha diaria con nuestros competidores, como la definición de nuestra imagen comercial, la adecuada gestión de la publicidad y las promociones, la selección de los proveedores y los nuevos productos, etc…, resultan aún más complejos de gestionar.
La mayor parte de los aspectos que hemos venido mencionando en los párrafos anteriores sólo se esbozan en muchos planes de empresa. Pero incluso en el caso de que hayamos conseguido definirlos con detalle, no habremos podido someterlos a pruebas en condiciones reales antes de comenzar nuestra aventura empresarial.
Cuando un emprendedor recurre a la fórmula de la franquicia para iniciar su actividad, está acudiendo a una fórmula que ha sido debidamente contrastada por la única prueba válida de verdad, que es el mercado.
Una franquicia supone un modelo de negocio, más o menos rentable, pero consolidado. Un modelo en el que los aspectos que antes citábamos han sido definidos, pulidos y mejorados por la experiencia previa del franquiciador, que pone a nuestro alcance un sistema ya maduro, capaz de ofrecer altos niveles de seguridad para nuestra inversión.
Por otro lado, al elegir una franquicia, tenemos acceso al inestimable banco de conocimientos que supone la experiencia previa de quienes, anteriormente, han elegido la misma solución; además de beneficiarnos de las indudables ventajas que suponen las economías de escala, en lo que se refiere a la gestión centralizada, o al menos integrada, de los proveedores.
Nuestra experiencia en el trabajo con emprendedores avala los datos oficiales, que conceden a las franquicias índices de éxito, medido como supervivencia al cabo de 3 años, muy superiores a los de otros negocios, similares en inversión y sector de actividad, iniciados sin este paraguas. Pero la franquicia no resulta sólo una oportunidad segura para emprendedores que inicien su actividad empresarial. También constituye una magnífica opción de crecimiento y expansión para aquellos empresarios cuyos modelos de negocio ya hayan probado su solidez, pero que por motivos geográficos, organizativos o financieros, no puedan o no deseen iniciar un proceso de expansión llamémosle convencional. Para poder franquiciar, sin embargo, es necesario que, como señalábamos anteriormente, el modelo de negocio esté perfectamente definido y acabado, y establecer una estrategia razonada y sólida.
Si es nuestro caso, el establecimiento de franquicias puede permitir mejorar el rendimiento de nuestro negocio, ampliando su base de clientes, su nivel de conocimiento y reconocimiento, y avanzando en el camino de las economías de escala, con inversiones notablemente inferiores que si se acometiesen ampliaciones de la propia red.
La oferta actual de franquicias es enorme y abarca, prácticamente, todos los campos de actividad. La elección corresponde, como no podría ser de otro modo, al emprendedor.

Fuente:

MundoFranquicia.com

30 de Septiembre de 2008



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